Hay situaciones que nos llevan al límite, nos ponen a prueba. ¿La vida? Sí, es a lo que se dedica. Sin quererlo ocurre algo y sientes que no puedes, te aterroriza caerte. Tienes verdadero pánico y no sabes ni quién eres, te recorre; no quieres comer, ni dormir, ni hacer nada. Te gustaría dejar de respirar, sumergirte bajo el agua, no hay ruído. Cerrar los ojos y sentir que todo ha pasado.
Te pido que caigas, tienes una red de seguridad, te la has ganado; yo soy parte de ella. Con los años te has ganado que esté ahí incondicionalmente, apoyándote y diciendote lo que pienso pero sin juzgarte.
Déjate caer, no es malo hacerlo una vez. No hay que huír de las cosas, eso me lo enseñaste tú; me abriste los ojos y me dejaste las cosas claras cuando lo necesitaba. Me diste tu opinión. No hiciste como el resto, no me dijiste que todo se arreglaría. También los amigos tenemos que decirnos la verdad por mucho que nos duela. Eres el único que ha seguido de verdad a mi lado durante todos estos años, ahora me toca a mí. ¿Me dejas intentarlo? Siempre he sido torpe con las palabras, suelo meter la pata ¿pero sabes qué hago muy bien?, dar abrazos. Así que déjame que permanezca abrazada a tí, escuchándote llorar, reír, hablar, gritar... Déjame hacerlo y conseguiré que vuelvas a sonreír. Siempre nos pasa a los dos cosas increibles y últimamente más, increiblemente raras, paranoicas, confusas o jodidas. Pero siempre buscamos la risa.
Anda Nani... Vamos a abrazarnos y reirnos ¿ de acuerdo?
Te quiero solete y aquí sigo esperando que me dejes hacerte sonreír y evadirte del mundo.
Aún te quedan muchos cuentos que contarme y muchos años de camino :) .
martes, 6 de febrero de 2007
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