Hoy he empezado en serio a hacer ejercicio y a comer bien. No lo hago por las gilipolleces de la tele ni nada por el estilo. Mi cuerpo ha dicho basta, destacando mi cara que cada día parece que estoy más pálida y mi estómago ruge por que deje de comer porquerías. Habitualmente me voy a correr por la calle, me relaja, hace una cosa que no soy capaz de hacer en mi habitación y que es lo que más me gusta: dejar la mente totalmente en blanco.
Hoy ha sido una de esas salidas increibles. Comienzas a correr, oyes música pero no la escuchas, sientes que tu corazón se acelera, es de noche, el viento frio me hiela la cara y comienza a chispear. ¡Me encanta!. Sigues corriendo y se te pasan tantas cosas por la cabeza que no eres capaz de concentrarte en ninguna de ellas y es cuando tu mente se queda en blanco; sientes las gotas de lluvia y escuchas tu corazón. Es increible.
Me libera, me libera de tal forma, que las personas desaparecen, el mundo desaparece y sólo cuenta lo que hay debajo de mis pies.
Es parecido a la sensación que tengo cuando escribo, las palabras fluyen por mi mente y lo único que hago es plasmarlas en algún sitio, a veces en servilletas o en trozos de papel. No es extraño, alguna gente lo ha hecho; yo lo he visto... :)
Me encanta sentir las gotas de lluvia en mi rostro y más aún con la mente despejada, sintiendo cada gota.
¿Seguiré así o volveré a los hábitos de la vida sedentaria y saldré en "Soy lo que como"?. ¿Realmente queréis saberlo?. Yo no.
Buenas noches y buena suerte
martes, 30 de enero de 2007
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